Piscinas Tupahue y piscina Antillén, en el Parque Metropolitano

Ambas piscinas son verdaderas obras de arte integradas en la naturaleza. Darse un chapuzón en ellas es UN IMPRESCINDIBLE.

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Piscinas Tupahue y piscina Antillén, en el Parque Metropolitano

Lagos naturales.

Con sus 82 metros de largo (casi el doble de una piscina olímpica) por 25 de ancho, la piscina Tupahue se asemeja a un espléndido lago natural. Diseñada en los años 60 por el arquitecto y paisajista chileno Carlos Martner García, autor de numerosos espacios públicos a lo largo de todo Chile, se aprecia en su construcción la preocupación del autor por integrar el diseño en su entorno, combinando lo que ha creado la Naturaleza con lo que la mano del hombre pueda realizar. Efectivamente, nada queda al azar en esta construcción de forma irregular que se confunde con el entorno repleto de vegetación y en la que ni la cascada artificial parece ajena al lugar. La piscina impresiona desde fuera pero no es hasta que uno entra al interior del recinto cuando llega la verdadera sorpresa: el Mural Tupahue, formado por miles de piedras de colores –muchas de ellas provenientes del mismo cerro, en el que antes se emplazaba una cantera– y realizado por los muralistas Juan O’Gorman, mexicano, y María Martner, de origen chileno, en lo que se considera un símbolo de fraternidad entre los dos países. No se queda atrás la piscina Antillén, inaugurada dos décadas más tarde – el 8 Diciembre de 1976- y diseñada por la misma mano de Martner. Situada a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar, ofrece unas espectaculares vistas de toda la ciudad, es todavía más larga que la anterior (92 metros por 25 de ancho) y en ella destacan los grandes muros de piedra. Las piscinas abren del 25 de noviembre al 15 de marzo todos los días salvo los lunes.

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