Viaducto de Segovia

No olvides subir y bajar las escaleras (y respirar mientras). Desde la calle de Segovia la visión del viaducto es casi expresionista.

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Viaducto de Segovia

23 metros sobre el suelo.

El escritor Valle-Inclán, en Luces de Bohemia, se refirió a él como plataforma para alcanzar “el vuelo a las estrellas”. Una manera muy literaria de mencionar la forma en que mucha gente intentaba acabar con sus días. Hoy, tiene unas pantallas altas de cristal que intentan disuadir esos deseos. Este Viaducto de Segovia salva un desnivel de 23 metros, constituye la prolongación de la calle de Bailén y conecta la Catedral de la Almudena con la Basílica de San Francisco el Grande. La estructura tuvo que ser reforzada y reformada durante la década de 1970, ya que cuando se construyó en 1934 era impensable que el tráfico rodado aumentara tanto. Desde arriba obtendrás unas vistas privilegiadas: la Casa de Campo y la Almudena, por un lado, y los tejados y torres del Madrid de los Austrias, por otro. En un lateral se sitúan Las Vistillas, unos jardines en cuesta ideales para ver el atardecer y donde se celebran muchas fiestas populares, como las de San Isidro, patrón de la ciudad. No olvides subir y bajar las escaleras, porque desde la calle de Segovia la visión del viaducto es casi expresionista. Mejor de noche iluminado.

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