Dorados, murales, cúpulas, mezcla de estilos: un paraíso para cualquier historiador de arte.

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Basílica de San Marcos

Asombrosamente interesante.

Este edificio constituye por varias razones un lugar idóneo para empezar cualquier paseo. La Plaza de San Marcos, en donde se encuentra, es el centro religioso y social de la ciudad y un lugar desde el que poder caminar a cualquier punto sin gastar demasiado tiempo. Su visita, por otro lado, se puede alargar bastante, ya que esta basílica contiene varios detalles de interés que la convierten en un auténtico mapa histórico-artístico de Venecia. Su obra se inició en el siglo IX como extensión del Palacio Ducal, pero enseguida se cambió su finalidad por la de servir como mausoleo para el cuerpo de San Marcos, quien pasó a ser el protector de la ciudad. Basta con un vistazo a su exterior para apreciar la mezcla de estilos que lo constituyen, pues el edificio con los años no ha sido ajeno a las diferentes corrientes artísticas desarrolladas en la ciudad, que fue uno de los centros culturales del medievo. Al entrar, lo primero que inundará tu vista es el color dorado que predomina en su decoración. La multitud de murales que ocupan sus paredes y sus cúpulas relatan pasajes religiosos y suponen una visita ineludible para cualquier estudioso. Pero sus partes más destacables, que son el tesoro sacado de Constantinopla, la Pala de Oro y, sobre todo, el museo que alberga las esculturas de los caballos de San Marcos, requieren pagar una entrada.

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