Este campanario presume de altura. Sus casi cien metros lo justifican. Subir esos metros es…, ¡inolvidable!

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Campanile

Panorámica privilegiada.

Puedes subir a su cima para observar la ciudad desde una posición privilegiada, a no ser que sufras vértigo, pues hablamos nada menos que de casi cien metros de altura. Y es que este campanario de la Basílica de San Marcos se levantó en el siglo XI como puesto de vigía para custodiar la ciudad y como faro para los navegantes. La piedra que pisarás en su interior data del siglo XX, ya que el edificio original sufrió un espectacular derrumbe en 1902. Apenas supuso daños para el resto de la plaza de San Marcos y no tuvo víctimas, pero fue una tragedia histórica para la ciudad. Tras esto, en seguida se empezó a levantar un edificio con unos cimientos más sólidos pero idéntico al original, una decisión influenciada en gran medida por el deseo popular. Actualmente, subir a lo alto del campanario es una actividad muy popular, sobretodo para los turistas, de manera que si te propones hacerlo mejor ve con tiempo. La espera para poder subir suele alargarse, pero contemplar la ciudad desde allí arriba es, como mínimo, una experiencia inolvidable y una de las fotografías más impresionantes de la ciudad.

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