En cualquier momento y lugar, podrás tomarte un aperitivo marroquí gracias a estos vendedores ambulantes.

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Comiendo mientras paseas

Sin tiempo para sentarte.

Es muy habitual encontrarse con pequeños puestos o quioscos en los que tomar algo a media mañana o a media tarde. Por ejemplo, brochetas (una especie de kebabs con especias y, si quieres, salsa picante), o ‘shwarma’, una carne que se presenta de forma similar al pincho moruno español, condimentado con salsa de sésamo o yogur. Además, por las calles siempre encontrarás cerca un vendedor callejero, con su carrito a cuestas, listo para ofrecerte maíz tostado, almendras –dulces o saladas– y garbanzos tostados, así como un zumo de naranja recién exprimido, por menos de un euro (10 dirhams). Y si te atreves con sabores realmente nuevos, puedes probar el caldo de ‘escargots’ (caracoles), que se sirve caliente en un pequeño cuenco o taza. Eso sí, en estos casos mejor pide un vaso de plástico para llevar, ya que los cuencos se reutilizan de un cliente a otro y en ocasiones el tendero no dispone de los medios suficientes para lavarlo a fondo.

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