Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia y nuestros servicios. Si continuas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información en nuestra Política de cookies.

Cerrar

No solo te fijarás en sus retablos y decoración barroca: sus reliquias llaman la atención, especialmente si eres creyente.

Añadir a mi guía

Basílica de San Pedro

Inconfundible sello jesuíta.

La iglesia y convento de San Pedro lleva el sello inconfundible de la comunidad jesuita que ordenó su construcción, allá por el siglo XVI. Su fachada neoclásica esconde en su interior una iglesia que quiso imitar al principal orgullo arquitectónico jesuita de Roma, la llamada Iglesia de Gesú, y para más espectacularidad, la orden compró también la plaza que había justo frente a la iglesia, desde la que se puede admirar todavía más su perspectiva. Más allá de los hermosos retablos y ornamentación barroca interior -muchos de ellos donados por la aristocracia de la época-, lo más curioso de esta iglesia es su colección de reliquias. Según cuentan los creyentes, en la Basílica de San Pedro reposan restos de la Cruz del Calvario e incluso una espina de su Corona, además de una colección de costillas, muelas, osamentas enteras y polvo de hueso de varios santos.

Tu guía personalizada

Añade fichas para empezar a configurar tu guía