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Este museo existe gracias al japonés Amano, quien se dedicó a restaurar restos arqueológicos con sus propias manos.

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Fundación Museo Amano

Alucinarás.

La Fundación Museo Amano tiene un origen sorprendente: la tenacidad y el pasatiempo de un empresario japonés asentado en Perú, Yoshitaro Amano, que a mediados del siglo XX recorría el país buscando restos arqueológicos precolombinos para restaurarlos en su casa artesanalmente y así confiar en que algún día podrían ser expuestos a la sociedad peruana. Cuentan las crónicas que los saqueadores de tumbas se avisaban para conservar piezas aparentemente menos valiosas que las joyas: "Cuando encuentres ceramios o telares, no los destruyas: por aquí viene un japonés loco que paga por ellos". Y así nació el Museo Amano, inaugurado en 1964 con cerca de cinco mil objetos prehispánicos y un descubrimiento inédito: la sociedad Chancay (del siglo XII al XV d.C), que había pasado desapercibida a los arqueólogos peruanos, y que el señor Amano descubrió con sus investigaciones independientes.

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