Atender las necesidades esenciales de los pasajeros durante retrasos largos a bordo de la aeronave.


La seguridad y el bienestar de nuestros clientes constituyen el punto de partida de todos nuestros procesos de servicio. La eficacia de la operación requiere además respetar las condiciones de puntualidad comprometidas con el cliente, necesarias a su vez para racionalizar los recursos y la normalidad del tráfico aéreo. La puntualidad, como factor singular del servicio, está condicionada a multitud de factores que, en ciertas ocasiones, provocan esperas no deseadas a bordo.

Las normas de control de tráfico aéreo establecen condiciones muy restrictivas sobre la secuencia de despegues y aterrizajes. Ante la pérdida del turno de despegue, causada por retrasos en los procesos previos o congestión del tráfico aéreo, se activan los mecanismos de recuperación del horario de salida, cuya autorización se desarrolla en un período de gran incertidumbre. En estos momentos, la decisión en cuanto a autorizar el desembarque de los pasajeros, puede conllevar retrasos adicionales y se adopta cuando existe seguridad de no provocarlos.

Dependiendo de la duración de la espera y de la causa del retraso, nuestra Tripulación proporcionará alimentos y bebidas a los pasajeros, permitiéndoles el acceso a los aseos y, en su caso, facilitando la asistencia médica necesaria. Atendiendo a las circunstancias que concurran, el Comandante de la aeronave, permitirá el desembarque de los clientes que así lo decidan, siempre y cuando esta circunstancia no repercuta en la operación ni afecte al resto de los pasajeros del vuelo.